Si la semana pasada decía que el Madrid de Mourinho lo había intentado de todas las maneras y no lo había conseguido (con la salvedad de un gol en la prórroga), si el objetivo es vencer al Barça "a largo plazo" sin duda jugando como ayer es la mejor manera de conseguirlo.
Si ayer el Madrid no superó la eliminatoria no fue por los errores de Teixeira (que los tuvo, y muchos) sino por sus propios errores. Ya no en el partido de ida, donde los cometió a montones, sino los de anoche.
En el fútbol se tiende a etiquetar todo, jugadores, estadios, entrenadores, equipos, árbitros... el Madrid tiene una enorme etiqueta donde se lee: Pegada. Se refiere a que el Madrid aprovecha muchas de las ocasiones que genera, que resulta un equipo tremendamente resolutivo en sus oportunidades de hacer gol. Es una etiqueta bastante estúpida en tanto a que la "pegada" no es propiedad de un equipo sino de sus jugadores. Como el Madrid tiene jugadores de gran calidad en su zona ofensiva es lógico que acierten en muchas más ocasiones que los del Espanyol, Levante o Mirandés (por poner otros cuartofinalistas).
Pero entonces ¿porque ayer el Madrid, con una decena de ocasiones claras, no fue capaz de marcar más de dos goles y el Barça con tres disparos a puerta consiguió mandar a la red dos?
Formulo la pregunta porque no se la respuesta, pero esta claro que si uno de los dos equipos hubiera tenido ayer la efectividad de cara a gol del otro el Madrid estaría ahora a un paso de la final.
El planteamiento del Madrid, mucho más naturalizado en su esquema y en su formación, con Pepe en el centro de la defensa, Arbeloa a la derecha y Kaka' y Özil haciendo diabluras entrelineas demostró ser tan poderoso, o más, que un Barça con su once de gala (a excepción de la portería). ¿Significa esto que los equipos estan más parejos que nunca? Personalmente sí lo creo, pero pienso que, sobretodo, el Barça es menos imbatible y el Madrid es más maduro.
Empezamos con dos errores clamorosos. El primero de Alves cediendo de manera defectuosa un balón a Piqué que este deja correr pensando que es para Pinto, en esa indefinición aparece Higuaín que, mano a mano contra Pinto, decide buscar el palo largo y manda el balón fuera. Muchos madridistas se echaron las manos a la cabeza, "si perdonamos ocasiones así estamos fuera". No les faltaba razón pero para su desesperación vieron como una tras otra las ocasiones de Higuaín, Cristiano y Özil no besaban la red blaugrana. Y si eso no fuera suficiente dos jugadas, dos destellos, dos genialidades les mandaban a la caseta con un castigo tremendo. 2-0, si, pero la sensación de que jugando así se podía revertir la eliminatoria. No era descabellado pensar que se podían hacer tres goles.
La segunda parte empieza con un tono distinto. Desde el banquillo blanco enseguida lo vieron y decidieron hacer los cambios adecuados para volver a meter a su equipo en la pelea. Volvió el Mourinho decisivo, capaz de influir en su equipo quizás más que cualquier otro entrenador en el mundo (¿salvo Pep?). Granero, Callejón y sobretodo Benzema le dieron otro aire al Madrid. Y mejores resultados, de repente, del rondo gigante del Barça se pasó al repliegue total, con muchos jugadores cerrando lineas cerca del área de Pinto e incluso con pérdidas de tiempo y demás triquiñuelas. El Barça tenía miedo y el Madrid una presión que a menudo no dejaba escoger correctamente a sus jugadores. De entre toda esa mezcla sobresalieron dos hombres, Özil, con su capacidad de asociación, y Benzema, un témpano de hielo dentro del área.
Pero no fue suficiente, el rendimiento de la primera parte era demasiado pesado para levantar la eliminatoria aunque, y parece mentira, el Madrid salió reforzado de la derrota y el Barça, con muchas más preguntas que respuestas. No sabemos que pasará en lo que resta de temporada, pero esto no ha terminado. Y apreciemos lo.
Para ver el partidazo de Özil y la facilidad de asociación con Kaka' en la primera mitad y con Benzema en la segunda.